Hay vida más allá del HFT

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No hay semana en que no me vendan la idea de que el Trading de Alta Frecuencia (High Frecuency Trading – HFT), realizado por súper-ordenadores al servicio de los grandes inversores institucionales; unos aparatos que son algo así como el 007 del mercado, con licencia para operar, ha venido a jubilarme.

Se estima que hoy, un 70% del trading que se realiza en Estados Unidos es obra de súper-ordenadores conectados a las plataformas electrónicas de negociación, que ejecutan complejos algoritmos basados en las condiciones actuales de mercado, análisis estadísticos y rendimientos pasados, tratando de anticipar el movimiento de las acciones en la siguiente fracción de segundo. Quédense con esto porque me parece clave: la siguiente fracción de segundo. El beneficio no proviene de los grandes movimientos, sino de obtener pequeñas ganancias por operación, pero realizar millones de ellas al día. ¡Pero yo no me dedico a eso!

A mi juicio el HFT no es más que una peculiar forma de ganar -o perder, ojo- en los mercados financieros; siendo más bien infundados los temores que despierta. Al menos la parte más apocalíptica de los mismos y que tiene que ver con nosotros. Sin embargo, hay quien ya se ha cargado al análisis técnico y al fundamental en pro del reinado de los cibertraders. Nada más lejos de la realidad en lo que al uso del análisis técnico en tendencia se refiere.

 ¿Enemigo o aliado?

Este tipo de trading aporta una extraordinaria liquidez al mercado, pues su aparición ha supuesto triplicar el volumen de transacciones, circunstancia que al final favorece las puntuales entradas y salidas del dinero que opera más allá del muy corto plazo. Y es que el HFT no altera el trabajo de fondo en el que debe vivir el que opera en tendencia.

Puede que se haya expulsado al pequeño daytrader del mercado, pero no al inversor en tendencia, donde la partida sigue donde lo está desde hace tiempo porque ni hacen falta complicados algoritmos ni velocidades lumínicas para tener alguna ventaja sobre otros participantes. Porque aunque le parezca mentira hay muchísimo dinero que simplemente no está centrado en la realidad -algo que sí hace el HTF- sino en la teoría. Puede que el HFT tenga algo que ver con el mayor rango que parecen tener los mercados en los últimos tiempos -aunque aún es pronto para afirmarlo-, circunstancia que al final se solucionaría razonablemente con el uso de técnicas de gestión del riesgo monetario y una mayor diversificación.

Hay quienes sostienen desde hace tiempo que se debe regular y controlar esta práctica con el objetivo de devolver la maltrecha confianza en los mercados de los inversores tradicionales. Pero lo que habría que decir es que el especulador más tradicional, el que lo hace en tendencia compaginando su actividad con una profesión, ni se ha visto afectado ni tiene nada que temer de las máquinas sino más bien todo lo contrario.

hft