¿En qué premisas se sustenta el análisis técnico?

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Pienso que podemos definir análisis técnico como una serie de técnicas -no me atrevo a llamarlo conocimiento por razones que comprenderás perfectamente tras los diferentes posts de corte filosófico con el que hemos estado trabajando estas semanas- que se dedica al estudio de la acción del mercado a través de los precios, al análisis del mercado única y exclusivamente desde su propio discurso, desde el examen de sus oscilaciones y altibajos. 

A través de todo tipo de gráficos, el analista técnico pretende medir la relación de fuerzas existente entre la oferta y la demanda con el propósito de predecir movimientos futuros del mercado para algunos, aventurado propósito, y/o con el afán de adaptarse a los acontecimientos de tal forma que se consiga una estrategia de gestión del dinero centrada en la realidad, en el qué en lugar de en el por qué.

Nuestras pequeñas herramientas técnicas se basan en una serie de premisas que la gente que las práctica entiende de mejor o peor manera. Según mi parecer, y que me perdonen los dioses, en general no se presta atención a ello porque sigue siendo demasiado filosófico. Al personal lo que le mola es meterse en harina, ir directo al barro, mojarse y que el analista se moje. ¡Que se moje el analista! Que para eso le pagan leñe… ¿Verdad que sí?

 

Pienso que merece la pena reflexionar un poco sobre estas premisas, que son las siguientes:

  1. Que el mercado es fractal.
  2. Que la acción del mercado lo descuenta todo.
  3. Que los precios se mueven por tendencias.
  4. Que necesitamos participación pública y libertad, y…
  5. Que la historia se repite.

 

En este post me voy a conformar con hablarle de dos de ellas: fractalidad y participación pública/libertad.

 

Necesidad de participación pública y libertad. 

El mercado es básicamente seres humanos. Cuando los hombres acuden individual y libremente a un mercado, pierden su identidad para pasar a formar parte de un colectivo. Ante el poder de un mercado público y libre, de la colectividad que en la mente de los técnicos es definida como masa, nada puede hacer la particularidad de un participante sea cual fuere su tamaño. Ni siquiera un banco central por sí solo. La idiosincrasia desaparece. Dentro de la colectividad, entre la masa, aquello que nos distingue los unos de los otros pasa inadvertido casi por completo. En la ecuación de comportamiento del mercado, todas y cada una de las características que nos convierten a cada uno de nosotros en únicos e irrepetibles se diluyen, ponderan muy poco en la ecuación que explicaría el comportamiento de la masa.

En esa síntesis que es la totalidad, resulta imperceptible la singularidad. En cambio, todo aquello que nos es común tendrá una fuerte capacidad para ponderar en dicha ecuación repitiéndose como se repite en todos y cada uno de nosotros, representantes de esa colectividad que llamamos hombre. Luego en la medida en que un mercado esté fuertemente participado, éste responderá más y más a la pauta que llamamos ser humano y menos a  la singularidad que llamamos individuo. A mayor sea la participación pública, el mercado se hará menos “manejable” de forma consciente o inconsciente. Lógicamente, como en cualquier acontecimiento que es descrito estadísticamente, la pluralidad de la muestra hace más válidas las conclusiones del estudio y, sobretodo, reduce las desviaciones estocásticas del mismo. Por ello la participación pública resulta esencial para poder aplicar el análisis técnico. Me comprenderás ahora mejor cuando en uno de los encuentros digitales que realizo en El Confidencial parezco antipático “negándome” a contestar algunas preguntas. Lejos de mi intención está el molestar, pues realmente lo que intento es ser coherente y ayudar a los que preguntan a que empiecen a pensar en lugar de a hacer actos de fe con nosotros y nuestras herramientas.

En un mercado no participado masivamente el poder de unos pocos individuos, o el de un grupo/grupos, puede alterar el libre funcionamiento de la naturaleza humana, de sus ciclos de optimismo y pesimismo, de nuestros procesos mentales y emocionales más inconscientes. De los patrones, en una palabra. Por ello, a mayor sea la amplitud y profundidad de un mercado menores van a ser las desviaciones que se den entre los modelos técnicos teóricos y la realidad particular de un mercado; circunstancia que da respuesta a por qué los índices de los grandes mercados de renta variable, o los grandes productos financieros a nivel mundial, como las divisas y los bonos de las principales economías del mundo, sean los de mayor fiabilidad estadística. Esto explica por qué sucede que en algunos mercados marginales o especiales, poco participados y/o no libres, el análisis técnico no sea una herramienta de utilidad en caso alguno salvo por esa  casualidad que hace que haya tantas cosas que se dan por buenas.

 

Mercado fractal…

Un fractal es un objeto geométrico cuya estructura básica, fragmentada o irregular, se repite a diferentes escalas. El término fue propuesto por el matemático Benoît Mandelbrot -no muy amigo del análisis técnico, todo sea dicho- en 1975, y deriva del latín fractus; que significa quebrado o fracturado. Muchas estructuras de la naturaleza son de tipo fractal, y algunos analistas técnicos -entre ellos el celebérrimo R. N. Elliott- han creído ver en lo que hacemos los arcanos de la naturaleza. Desafortunadamente no da para tanto, pero es incuestionable que el mercado, que es sobre todo personas, es un ente de la naturaleza.

Cualquier herramienta técnica que tenga peso analítico -que no sea un simple truco para ganar dinero mientras la cosa funcione-, para ser considerada como tal, debería poder ser “válida” (por favor, no lo entienda en términos científicos) en todo tipo o clase de tendencia, así como en todo mercado en el que se dé la característica de participación pública y libertad. Lo que pueda ser usado en un tipo/clase de tendencia -habrá tiempo para hablar de ellas-, deberá poder ser usado en cualquier otro tipo/clase de tendencia; y en cualquiera de los dos lados de la misma, alcista y bajista. Las herramientas técnicas tienen que poder ser usadas en todo momento y en cualquier dirección -lo que no quiere decir ni muchísimo menos que vayan a funcionar siempre con éxito-. Cualquier herramienta que no cumpla con la condición de fractalidad, luego no podrá ser considerada un instrumento apropiado para un estudio técnico. Para ganar dinero, que puede ser otra cosa, tienes mi bendición para recurrir a los posos del café si es necesario. Me basta con que no hagas aquello que no te gustaría que te hiciesen.

 

En unos días sigo con el resto de premisas…