El post técnico más dañino de toda la historia

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Que algo sea hecho por célebres personajes o por una mayoría, no significa que tenga sentido ni que esté bien hecho. Intenté razonar sobre la inconsistencia de un gráfico que tenga como punto de apoyo una escala aritmética llamándolo la mayor estupidez técnica jamás contada. Molestó, y pido disculpas si alguna inteligencia se sintió mal. No fue mi intención y yo también tuve que pasar por ello hace unos 20 años…

Pienso que di suficiente argumentos para descartar por completo el uso de la escala aritmética, y me da igual que la inmensa mayoría prefiera no mojarse o que haya incluso un buen grupo de gente que sostenga que la tierra es plana. Me he encontrado defensores numantinos con argumentos de lo más absurdo. Voy a intentar rematarlo pronto con un nuevo post que plantea un argumento adicional al que ya di en mi anterior entrada sobre este tema (la imposibilidad de aplicar la fractalidad a la escala aritmética por la existencia de los objetivos mínimos teóricos de algunas formaciones bajistas) con otro que demuestre que hay patrones que, literalmente, desaparecen de nuestros ojos. Ya no es que el desarrollo sea imposible, es que no existen. Pero antes de ello quiero hacer algo que hace tiempo que tengo pendiente…

Hace meses me tope con un post que afirmaba que ninguna de las dos escalas es mejor. Defendía el artículo que eso depende de la aplicación que queramos dar. Como si en análisis de mercado hubiera más de una intención. Y no la hay, todo análisis intenta una sola cosa: acercarse lo más posible a la realidad. O mantenerse lo menos lejos posible para ser más honestos con nosotros mismos. Donde podemos divergir es en lo que hagamos a continuación, en cómo lo operemos si lo operamos.

Para demostrar su estrambótica teoría, el bloguero nos daba ejemplos concretos que demuestran sus razones: charts en los que el uso de la escala aritmética funcionó mejor que la logarítmica. De lo particular a lo general, ciencia de toda la vida, como si yo no pudiese encontrar ahora mismo 10 gráficos en los que usando un cabeza y hombros de forma contraria a la habitual – comprando en ruptura bajista y vendiendo en ruptura alcista- no se obtuviera un resultado positivo en las 10 operaciones. Tenemos cientos de miles de gráficos, tal vez millones, para justificar nuestras “teorías”. Haciéndome con los gráficos adecuados puedo construir una teoría y la contraria, pues no estamos haciendo ciencia sino aproximándonos conductualmente a los mercados.

Sin embargo, cuando planteo que la fractalidad no es posible estoy anulando un principio del análisis técnico, una generalidad. Si anulo una de las premisas del análisis técnico mediante ejemplos concretos, me cargo el análisis técnico. Si hago desaparecer un patrón -lo vamos a dejar para el próximo post- consigo algo más efectista pero menos “profundo” intelectualmente hablando.

 

Cantidad versus calidad: el acelerador de percepciones

La gente prefiere dos gráficos a uno porque así cree que ve más cosas. Lo cierto es que con dos gráficos se perciben dos realidades en lugar de una, no dos partes de la realidad. Y lamentablemente solo se puede tomar una decisión y debe hacerse antes de saber cuál de las dos opciones es la más acertada en cada ocasión concreta. Debe por tanto optarse por aquella forma de acercarse a la realidad que, por sistema, tenga más probabilidad de tener éxito. Y siento dar la noticia de que esa opción es siempre la más racional de las dos. Luego, solventado esto, es la gestión de capital la que le permitirá mantenerse en el jugo el tiempo suficiente como para que la probabilidad se imponga.

Decía el artículo en cuestión que el gráfico logarítmico busca tener constantes las proporciones y que el lineal o aritmético pretende mostrar variaciones de precio IGUALES. Asombroso. O sea, que en un mercado debemos considerar que pasar de 5 a 10 es IGUAL que pasar de 100 a 105 sólo porque 5 es la diferencia entre ambos. Y tan panchos, que la vida sigue. Es como si digo que es IGUAL ganar la final de la copa de mi barrio que la final de la liga de campeones. Es ganar IGUAL, diga usted que sí.

Lo cierto es que es que el gráfico logarítmico o semilogarítimico pretende mostrar lo que es igual. Es eso exactamente lo que pretende y lo que hace. Mostrarnos lo que es igual en la mente de la gente que tiene algo que decir en el mercado. La gente que considera que 5 dólares es lo mismo cuando pasamos de 20 a 25 que cuando pasamos de 2000 a 2005 es gente que no cuenta. Como ha afirmado Buffett en más de una ocasión, un tonto y su dinero no permanecen mucho tiempo juntos.

Se dice en ese artículo que el gráfico aritmético es más intuitivo, que se perciben las cosas de forma más natural y con menor esfuerzo. Y que por nuestro bien debemos mantenernos en gráfico lineal siempre que sea posible. Lo mejor es que lo hace después de reconocer que el logarítmico es útil para mostrarnos las variaciones de rentabilidad. Debe ser que los que nos dedicamos a esto lo hacemos sólo por el placer de encontrarnos de vez en cuando con la razón áurea, que nos dedicamos al arte en lugar de al dinero. Bueno, en muchos de los analistas técnicos quizá esto sea verdad.

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Observando el gráfico, no cabe duda de que el ´29 y sus efectos se observan mejor en una escala artimética. Y por supuesto que se percibe mucho más claramente la pendiente con la que escala hoy el mercado, o la hacía en 1990. Modo ironía off.

Hoy, y en cualquier momento del futuro el gráfico aritmético nos sugerirá que el mercado ha enloquecido si tomamos un chart de largo plazo. Sin embargo el artículo afirma que un gráfico aritmético es más intuitivo y que esa es una ventaja demoledora. Y tiene razón, pero en el sentido contrario al que se intenta transmitir. Lo único que puedes demoler con él es el lado intuitivo del análisis técnico en tanto en cuanto que transmites una pendiente de crecimiento o corrección que nada tiene que ver con las rentabilidades, esa pequeña cosa que condiciona la mente de todos los operadores, desde el más racional al más irracional.

Fantástico trabajo es el que haremos si aceleramos nuestras percepciones.

Salto mortal con tirabuzón invertido

Nos dice el artículo que en algunos casos CONCRETOS, tiene tela, el gráfico logarítmico es mejor. Esos casos son aquellos en los que se abarca un gran rango de precios. Toma, claro. Es que en los otros casos NO HAY DIFERENCIA.

Lo cierto es que en el corto plazo el gráfico aritmético puede resulta perfectamente útil. Pero igual que lo es el logarítmico porque no hay diferencias entre ellos. Cuando más tiempo pase o cuanto más se muevan los precios, más y más nítido resultará utilizar un chart semilogarítmico. O sea, tienes un gráfico que te vale siempre, y otro que te valdrá sólo si enfocas el más corto plazo.

¿Por qué tener entonces dos versiones cuando una sola ofrece todo lo que te da la otra cuando lo que te da tiene sentido racionalmente hablando?

Sin duda es el post más desafortunado que he leído sobre análisis técnico en mi vida. Las contradicciones abruman, pero la incomprensión de lo que se tiene entre las manos entristece. Cuando en las conclusiones lees que aferrarse ciegamente a un bando es absurdo (y perjudicial) sólo puedes tener ganas de echarte a llorar. Lógicamente, siempre es mejor ser de una docena de equipos buenos a fin de que cada año salgas campeón de liga. Lamentablemente, en el mundo real sólo se puede invertir en un equipo. Claro que con un gráfico lineal tendrás grandes aciertos muchas veces, faltaría más… Como los tiene mi abuela leyendo a Joan Cabrero o un cliente de Carlos Iburo que haya aparecido por Ecotrader en el momento adecuado. La mitad de las cosas que nos salen bien en la vida tiene que ver con la suerte querido lector, no somos tan buenos como creemos ser.

Si te preguntas por el bloguero, siento desilusionarte. Estoy mayor para más batallitas personales, ando ya en la última de mi vida…, así que me ahorro lo que habría hecho hace unos cuantos años y guardo para mí el nombre del autor. Al fin y al cabo está hecho con buena intención y tiene posts mucho menos desafortunados. Si lo lees, compañero, está hecho sin ninguna acritud: significarse en la vida te granjea enemigos, es verdad, pero estar a bien con todos no es posible si se persigue estar lo más cerca posible de alguna la verdad.