¡Deja de inventarte tus stops!

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Popper afirmaba que si alguien proponía una teoría científica debía ser capaz de responder como Einstain a la pregunta: ¿Bajo que condiciones debería admitir que mi teoría es insostenible? Dicho de otro modo ¿Qué hechos concebibles aceptaría como confutación o falsificación de mi teoría?. Para invertir debiéramos considerar absolutamente necesario tener un criterio de falsificabilidad, establecido exante, como primera norma a la hora de establecer hipótesis de trabajo. Por tanto y a mi juicio, buena parte de la tarea a la que está dedicada un análisis debe consistir en la búsqueda de aquellos los elementos que lo advertirán potencialmente fallido. No tratamos tanto de saber dónde estamos como, sobre todo, de saber dónde no.

La mayoría de los analistas están, como tantos hombres, intentando justificar sus ideas en lugar de adaptándolas, cambiándolas, para que estén siempre lo menos alejadas de la realidad que les resulte posible. Unos buscan excusas, otros establecen zonas de stop. Esto es algo que por supuesto no le sorprenderá a alguien auténticamente convencido de su falibilidad, pero que sin duda es pasado por alto a la de la verdad por buena parte de los análisis que leemos, vemos o escuchamos, pues una gran parte de ellos -y de ello no escapan ni los técnicos- haciendo mejores o peores reflexiones sobre la cuestión que se discute, pasan completamente por alto esta esencial parte que debe acompañar a cualquier hipótesis según las palabras de Einstein: ¿Cómo saber que estoy equivocado?

Deberíamos ver el mercado como un ser vivo, como algo cambiante. De hecho, como nos advirtió hace ya mucho tiempo George soros estamos ante un hecho reflexivo. Resulta clave conseguir definir el tipo y clase de tendencia ante el que se estamos para estar operando allí donde debemos hacerlo, para tomar adquirir una predisposición correcta a la hora de operar que se ajuste a nuestras posibilidades y objetivos, pero no será menos importante el saber determinar qué elementos refutan dicha hipótesis, definir elementos de control para nuestras ideas.

Si establecemos una hipótesis sobre el comportamiento futuro de los precios en el mercado, no pueden faltar en ésta los elementos que nos debieran permitir darnos cuenta de que la situación considerada como marco referencial ha cambiado, que ha sido descartada, confutada, invalidada por la realidad, y, por tanto, que no tiene sentido mantenerla. Los stops de protección del beneficio o de asunción de pérdida deberán estar ligados a estos acontecimientos -deben ser establecidos a priori-, y por tanto debieran contener una lógica ligada a los razonamientos que llevan a un análisis a tomar una predisposición alcista o bajista; y a nada más que a éstos.

 

¿Te has preguntado por qué te saltan tus stop loss?

Porque no se debe a que el cuidador te tenga manía, ni a que se gaste cientos de contratos para ir a que salte el stop de esos pocos cfds con los que operas. No es verdad, no van a por nosotros, nos irrita pensarlo durante el día pero nos ayuda a dormir por las noches pensar en ello. Nos encanta engañarnos, entre otras cosas porque tendemos a sobreestimarnos. Los científicos en finanzas conductuales lo consideran un sesgo común de nuestra mente, como también es un sesgo común el creer que nuestra mente no está sesgada -a esto último se lo conoce como el prejuicio del punto ciego-.

¿Qué sentido tiene por tanto establecer stops aleatorios, por ejemplo stops vinculados a un porcentaje de pérdida “x”? ¿Porque más hace pupita? ¡Esto es propuesto incluso por expertos! ¿Que hay que poner un stop? Pues vamos a inventarnos uno y santas pascuas… No. Técnico o fundamental el stop debe estar ligado a los argumentos que llevaron al establecimiento de una posición ¿Por qué cerrar una posición si los argumentos considerados no han variado? Los gráficos ofrecen una ventaja porque sus criterios son de precio, podemos establecer aproximadamente cual será el desgaste monetario exante si nos equivocamos. Debe hacerse, por supuesto de modo consecuente con los argumentos de posicionamiento. Insistiré mucho en este punto a lo largo de muchos de los posts que están por venir. Hoy se trata de enunciar sólo la idea.

Así, no sólo debemos hablar de una definición positiva de tendencia, según estén creciendo o decreciendo los mínimos y los máximos relevantes, sino que se hace aún más necesario acudir a una definición negativa. La definición positiva habla sobre el pasado y el presente del precio. La definición negativa se enfrenta al futuro, y en tal caso no podremos establecer qué debe haber sucedido con los precios pero sí que no debe haber sucedido. En realidad nos acabamos dando cuenta de que el análisis del mercado nos dice poco sobre cómo son las cosas en realidad, pero mucho de cómo no son; y de eso modo nos sesgamos operativamente en una dirección que puede ser fallida, pero que es la única racionalmente posible si se quiere operar en sintonía con la tendencia.