Bienvenidos a Barrio Sésamo: lejos…, cerca…

Share Button

Tras ¿Por qué diablos debo usar charts total return? y el estúpido mito del autocumplimiento, llega la hora de ocuparse de aquello que he utilizado para engancharos al post: las referencias total return.

Este tipo de índices genera pavor a la industria financiera, pues ésta vincula muchos productos a referencias de contado que se dejan años tras año todo el dividendo que sí se recoge en los valores liquidativos de aquellos fondos cuya misión es batir índices. Es mucho más fácil tener una gran manzana si te comparas con una castaña. El gráfico total return levantaría una polvareda impresionante en un lugar donde confluyeran mentes críticas. Desde luego, tampoco es algo que suceda con el análisis técnico.

Pero combatir a la industria no es mi misión como estratega que utiliza análisis chartista para tomar decisiones de inversión. Lo mío es clarificar la superioridad de cierto tipo de análisis que podemos conseguir con gráficos ajustados en sus diferentes formas.

Un gráfico total return es algo muy parecido a un chart ajustado por dividendo y ampliación, pero a diferencia de éste no elimina del pasado la caja que se va externalizando ni el efecto de las diluciones, sino que considera que éstas son reinvertidas en las referencias en que se producen.

Existen otro tipo de ajustes potenciales para los gráficos como los que consideran impuestos o inflación… Los primeros no mejoran nuestro acercamiento a las expectativas, que es de lo que se trata cuando usamos análisis técnico para tomar decisiones de inversión, aunque se expresen otras cuestiones mejor. De igual forma, el segundo tipo de charts será muy útil para representar el retorno real de un activo, pero en ningún caso nos acerca más a una realidad que sabemos que es la que más y mejor combate la inflación como es la de la renta variable. La inflación forma parte de las expectativas. Recuerde que la palabra clave para entender por qué debe usar el total return es esa: expectativas.

Vamos con un pequeño vídeo, que me disculparéis que no vuelva a grabar, para facilitar la comprensión del qué sucede en los índices de renta variable cuando no son de tipo total retun o se hacen ajustes que los asimilen a los charts total return. Nada mejor que combinar imagines y palabras para esta tarea nuestra:

 

 

Reducir la inevitable lejanía del ser

¿Os dais cuenta de cómo se va distorsionando más y más el gráfico a medida que pasa el tiempo si no se hacen los ajustes? ¿En qué queda la fractalidad del mercado si no hacemos ajustes? No puede haber dos gráficos igual de buenos para una misma realidad.

Se afirmará con razón que el chart total return comete el error de considerar que todo es reinvertido en el mercado. Cierto. El chart total return no es la realidad sino sólo una mejor aproximación a la tarea: el análisis de las expectativas. Y la prueba de ello es tener los datos de cómo actúa el inversor que debe elegir entre scrip dividend o cash. Los datos nos dicen que más del 80 por ciento de los inversores escogen lo primero cuando se le da la opción. Luego si no se le da, ya puede imaginar lo que hace: reinvertir. Es mejor acercarse en un 80 por ciento que en un 20 por ciento. ¿O no?

Haré alguna reflexión adicional sobre estos gráficos en mi próximo post, pero la tarea que pretende mostrar por qué debemos usar gráficos ajustados y total return me parece culminada.

Supongo que le han chocado muchas cosas de las que va viendo por ahí tras leer esto… Las más grotesca es ver continuamente comparaciones entre un índice total return como es el DAX30 y cualquiera de los que suelen usar los analistas en relación Europa; índices que no ajustan. Uno puede aceptar que el mercado se autocumple, y en tal caso sentirse libre de la necesidad de ser racional en sus planteamientos. El cuidador, la mano negra o el hombre del saco pueden entrar también en un juego de tiralíneas que, bajo la idea de que intenta captar lo irracional se hace de cualquier manera. Confusión de confusiones. Es algo difícil de asimilar a la luz de los argumentos que sostuve en el estúpido mito del autocumplimiento, pero al fin y al cabo respetable. Si algo he aprendido con el paso de los los años es que la intolerancia es, también, querer elevar a los que prefieren seguir más abajo. Respetar al que quiere seguir a su bola aunque esté equivocado, es necesario.

Pero de todo, lo que me resulta más gracioso es encontrarme con alguien que ajusta por dividendo y ampliación a los títulos que constituyen un índice pero luego no hace lo propio con los índices que incorporan a esos valores que sí ajusta. Sobre todo coherencia. Y cuando le planteas la paradoja, como no, el trascendente argumento es el mismo de siempre: prefiero usar lo que utiliza todo el mundo porque eso es más efectivo. Parece que como ahora vamos usando gráficos ajustados en los títulos gracias a la labor de empresas como VisualChart, pues por ahí si está cambiando. Se ve que ahora funciona mejor que los otros, aunque no el día que empezamos con ello; claro. O sí, quien sabe.

En fin…

La gente sigue pensando en términos de autocumplimiento. Es más atractivo para sentirse reforzado un acto de fe, que realizar el esfuerzo por comprender que estamos más bien desnudos y que el análisis técnico es sólo una humilde forma de acercarse a las expectativas del mercado, actuando así de la forma más racional posible sin que ello signifique que dejemos de tener consciencia de que la irracionalidad forma parte de lo que intentamos abarcar del modo más razonable. A ello ha contribuido, desde luego, un chartismo poco consistente en términos intelectuales frente a otras aproximaciones -también frente a otras aproximaciones conductuales- que ha sacado petróleo de esa idea que lo zanja todo de la mano de ese mantra que sostiene que el mercado es irracional y los gráficos un modo de capturar esas cosas que no pueden matematizarse.

¿Por qué nos resistimos? Somos animales de costumbres, y a cierto nivel hay mucha tontería y pánico a perder un status que, más bien tontamente, creemos tener y, como no, merecer. Aquí, quien más quien menos se cree una especie de Fernando Alonso de los gráficos porque tiene unos cuantos seguidores en Twitter. Diría que de un tiempo hacia aquí, a base de que le dé al tema a machacamartillo sin importarme que me tomen por un tarado, va anidando esa pregunta interior de qué va a pasar si ahora empiezo usar chart ajustado y gráfico total return… ¿Qué van a pensar de mí en la oficina? Pues nada compañero, que sabes evolucionar y mejorar. Que ayer hicieses las cosas peor que hoy no significa que fueras malo. Significa que has avanzado. Y esa es la tarea. Si te sirve de consuelo, yo pasé la misma vergüenza hace años. Mozart danza, Beethoven avanza.

Pero lo mejor es trata con alguien que no quiere cambiar y, para seguir en sus trece, afirma que no sirve de mucho lo que hacemos cuando ajustamos porque los índices de hoy no son los de ayer, que entran y salen títulos y eso nos pone ante dos realidades distintas. Sin duda. En estos casos no me queda otra que darles la razón aunque lo que me apetece es proponerles que, en tal caso, dejen de usar charts… A no, que es lo que todo el mundo ve. Me cuesta, me cuesta asimilar un argumento tan genial, sobre todo cuando viene de la boca de quien luego cuenta aquello de la opinión contraria y los peligros de la mayoría. Me resulta cómico que no se entienda algo tan sencillo: nadie en su sano juicio pretende estar frente a la realidad cuando observa un chart. Todo lo que está en nuestras manos es decidir cuán lejos -y digo lejos y no cerca bien a propósito- nos ponemos de ella. Y no, no es este uno de esos casos donde la distancia te da perspectiva. Lejos, cerca, el viejo juego de las diferencias que nos proponían en Barrio Sésamo.

Luego están los emocionados conversos que, pese a ello, rápidamente se muestran deseoseos de poder mantener su template sin cambios, esos que me dicen aquello de: ¿Puedo usar los charts total return/sin ajustar para el largo plazo y seguir con los otros para el corto plazo dado que hay muy poca diferencia entre ellos a ese nivel temporal? Querido amigo, puedes hacer lo que te venga en gana, pero es más trabajoso estar cambiando de gráfico cada vez que se quiere ampliar la cobertura temporal del mismo que utilizar por defecto algo que te vale siempre. El gráfico ajustado siempre está lo más “cerca” que podemos estar de la realidad, en todos los plazos, y se mantiene “cerca” de ella a medida que pasa el tiempo; a diferencia de lo que sucede en el gráfico sin ajuste. Somos así de obstinados y resistentes a cambiar nuestras apreciadas costumbres.